Calisto

En la mitología griega, numerosos personajes parecen jugar un papel relativamente secundario, comparados con los lugares ocupados por los principales dioses, monstruos mitológicos, héroes y titanes. Sin embargo, como en el caso de Calisto, ese rol secundario tendrá fuertes connotaciones en lo simbólico, para la humanidad. Calisto era una ninfa, con la cual Zeus tuvo una aventura amorosa, con finales trágicos. Pero, aunque muchos no lo sepan, los resultados de esta tragedia, impactan en la actualidad en las ciencias y las artes. Conocer el mito de Calisto es adentrarse en las profundidades de la mitología griega, más allá de lo lugares comunes.

Calisto

¿Quién era Calisto?

Artemisa, diosa griega de la caza, estaba siempre acompañada por un cortejo de ninfas que actuaban como compañeras de caza de la diosa. Artemisa era, tal vez, una de las diosas más populares, aún en épocas pre-griegas. Se la relacionaba también como una deidad que reinaba sobre los animales salvajes, las tierras salvajes, la natalidad y la fertilidad. Se dice que era hermana gemela de Apolo.

Entre las doncellas que acompañaban en el cortejo a Artemisa, se destacaba Calisto, una ninfa dotada de una gran belleza e inteligencia. Sus dotes le valieron ser la preferida de la diosa, por lo que era habitual verlas siempre juntas, inseparables.

En cierta ocasión, el cortejo de Artemisa paseaba despreocupadamente cuando se cruzaron con Zeus. Éste al ver a Calisto se sintió profundamente atraído por la ninfa. Pero Zeus sabía que cualquier intento por poseerla sería en vano, ya que las ninfas del cortejo, al estar consagradas a la diosa, debían mantener su virginidad.

Zeus, ideó un plan para acercarse a ella. Tomó la forma de Artemisa y se presentó ante la ninfa. Sin embargo, rápidamente ella se dio cuenta que estaba ante una farsa, pero Zeus no dejo pasar la oportunidad y poseyó a Calisto por la fuerza.

De la aventura amorosa de Zeus, Calisto quedó embarazada. Todos los acontecimientos la llenaban de vergüenza y ocultó el hecho a Artemisa y al resto del cortejo. Sin embargo, un día que la diosa y las ninfas fueron a refrescarse al lago, la pudieron ver desnuda y descubrieron su estado. Artemisa consideró la actitud de la ninfa como una falta grave y la castigó, convirtiéndola en una osa.

Para salvar a la criatura que Calisto llevaba en su vientre, Zeus le otorgó la inmortalidad, transformándola en una constelación de estrellas, que hoy se conoce como Osa Mayor.

Árcade, hijo de Calisto

Cuando dio a luz un hijo, fruto de su relación con Zeus, fue llamado Árcade o Arcas. El señor del Olimpo entregó el niño a Maya, la mayor de las pléyades, una de las siete hijas de Apolo. Con el tiempo el niño se convertiría en el héroe de Arcadia, de él este pueblo y el país tomarían su nombre.

Tras la muerte de Árcade, los dioses del Olimpo decidieron darle un lugar en el cielo, como una constelación, junto a su madre y así nació la Osa Menor. Hera, esposa de Zeus, aún guardaba un profundo rencor por la infidelidad de su esposo con Calisto. Por ello decidió condenar a la Osa Mayor y a la Osa Menor, es decir a Calisto y a Árcade a orbitar siempre en el cielo sin nunca descender del horizonte. Por ello, en astronomía hoy se dice que estas 2 constelaciones estelares son circumpolares.

Otros relatos sobre Calisto

Existen siempre, en la mitología griega, diferentes relatos acerca de un mismo hecho. La trágica historia de Calisto no es la excepción. Según algunos autores, luego que Artemisa convirtiera en osa a Calisto, Hera, esposa de Zeus le pidió a la diosa de la caza que matara a la ninfa. Artemisa accedió al pedid o de Hera y con un certero flechazo, mató a la ninfa. Cuando Zeus vio lo que había ocurrido y para evitar la muerte del niño que esperaba, la transformó en la constelación estelar.

Otro relato señala que Zeus, para poder engañar a Calisto y acercársele, tomó la forma de Apolo, hermano de la ninfa y con este engaño logró poseerla.

Algunos autores dan cuenta que el castigo impuesto por Artemisa no se debió a que la ninfa violó los mandatos de quienes integraban el cortejo, sino que fue producto de los celos, ya que la diosa escondía un profundo amor platónico por ella. Numerosas esculturas y pinturas, dan cuenta de la profunda relación que existía entre Calisto y Artemisa, como queda reflejado en el cuadro del pintor Françoise Boucher, de 1744, llamado Artémis et Callisto.

Hoy, la tragedia de Calisto y su hijo Árcade, han quedado inmortalizados a través de la astronomía que continúa llamando a esas 2 constelaciones de estrellas, Osa Mayor y Osa Menor.

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