Prometeo, mito y leyenda

De una manera u otra, los mitos y leyendas que la humanidad ha ido construyendo para explicar lo inexplicable de su propia existencia, han tenido una influencia decisiva y han sido fuente de inspiración de numerosos clásicos de la literatura universal, así como han aportado los argumentos necesarios para el cine y la televisión. Una de las obras más reconocida que podemos ubicar en estos terrenos es la conocida Frankenstein de la autora inglesa Mary Shelley, cuyo subtítulo es El Moderno Prometeo, basada en la leyenda que pretendemos abordar en este artículo. Aunque la leyenda de Prometeo también ha inspirado numerosas películas de ciencia ficción.

Prometeo, mito y leyenda

¿Quién era Prometeo?

Prometeo es parte del interminable universo de personajes que integran la mitología griega. Según esta mitología, Prometeo era un titán. Los titanes fueron los predecesores de los dioses del Olimpo. Cuenta la mitología griega que la segunda generación de titanes, entre los que se encontraba Prometeo, fueron derrocados en una épica batalla por los dioses, al frente de los cuales estaba Zeus.

Destacaba de entre sus pares por su astucia y su capacidad para el engaño. Se lo considera el gran benefactor de la humanidad y en algunas versiones de la mitología griega, se le asigna el mérito de ser el creador de la humanidad.

La capacidad para el engaño era permanentemente utilizada por este titán para engañar a Zeus, lo que provocaba la ira permanente del principal dios del Olimpo. El primer gran engaño de Prometeo hacia Zeus comenzó con el sacrificio por parte del titán, de un buey al que partió en dos. En una de sus partes puso la carne, la piel y las entrañas. Todo esto lo ocultó en el vientre del buey. En la otra parte colocó los huesos del animal, a los que recubrió con una grasa de sabor exquisito. Prometeo le presento a Zeus las dos partes y le pidió al dios que eligiera una de ellas. Tentado por la exquisitez de la grasa, Zeus eligió la parte que sólo contenía huesos. Esto provocó la ira del dios que, como castigo, privó a la humanidad del fuego. El cariño de Prometeo por la humanidad hizo que el titán se atreviera a robar del Olimpo el fuego que Zeus le había arrebatado a los humanos. Nuevamente Zeus decidió tomarse venganza contra la humanidad y envió a Pandora con su ánfora llena de plagas como castigo hacia los protegidos de Prometeo.

¿Qué fue la Titanomaquia?

Más conocida como la Guerra de los Titanes, fue la serie de batallas que durante más de 10 años enfrentó a titanes contra dioses.

La guerra comenzó con la primera generación de titanes y culminó con la segunda generación, entre los que se encontraba Prometeo. Los titanes gobernaban el cielo y la tierra desde el Monte Otris, mientras que los dioses, comandados por Zeus gobernaron, luego de derrotar a los titanes, desde el Monte Olimpo.

El origen de los titanes, de donde provenía Prometeo, fue luego que Cronos derrocara a su propio padre, Urano. Éste último profetizó que Cronos sería derrocado por su propia descendencia, por ello, aterrado, Cronos se comía a cada uno de sus hijos que eran paridos por su esposa – y a la vez, hermana – Rea. Sin embargo, Rea logró proteger y ocultar a sus quinto y sexto hijos, Zeus y Poseidón, quienes iban a comenzar la batalla contra Cronos y los titanes, hasta derrocarlos.

Los titanes de la segunda generación luego de la derrota a manos de Zeus fueron confinado en El Tártaro como castigo. Aunque se dice, según algunas versiones de la leyenda, que algunos titanes, ante el advenimiento de la derrota, cambiaron de bando, entre ellos Prometeo, por lo que fue exceptuado del confinamiento en El Tártaro.

Es la representación de la osadía, un rasgo que distingue al ser humano, por eso numerosos autores han dedicado grandes obras a este personaje mitológico, por lo que siempre ha representado para la humanidad, al ser su protector y benefactor.

Pero no sólo en la literatura ha jugado un rol inspirador, pintores como Rubens, Gustave Moreau y Dick van Baburen han dedicdo hermosos lienzos a resaltar la figura de este personaje mitológico. Lord Byron y Wolfang von Goethe son responsables de maravillosos poemas dedicados a Prometeo.

Los tiempos actuales también nos vinculan con Prometeo y su leyenda. Una visita al Rockefeller Center de Nueva York nos permite admirar una vigorosa estatua en dorado de Prometeo. El cine también lo ha honrado con el célebre film de Ridley Scott, Prometheus.

Creador y benefactor de la humanidad, representa lo más característico de la humanidad, por eso desde la antigüedad su figura es venerada y rescatada, como en esta oportunidad lo hacemos desde estas páginas.

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