Perséfone

La nutrida galería de personajes que integran la mitología griega, nos permite profundizar en diversos aspectos de la personalidad humana. Cada uno de ellos trata de retratar conductas y caracteres esenciales. Tal es el caso de Perséfone, hija de Zeus, quien fue raptada por Hades para terminar convirtiéndose en la diosa del inframundo. En el mito de Perséfone es posible distinguir virtudes y miserias humanas. Perséfone es la encarnación del descenso – al inframundo – y su posterior regreso, por eso se la asocia, también, al cambio de las estaciones. Es considerada la diosa de la primavera.

Perséfone

¿Quién fue Perséfone?

Perséfone era una de las hijas de Zeus, dios del Olimpo, y de Deméter, diosa de la fertilidad, el trigo y las cosechas. A diferencia de muchos otros personajes de la mitología griega, que eran hijos de dioses con humanos, aquí tenemos a la joven nacida de la relación de 2 dioses de primer orden en el universo de deidades griegas.

La mitología griega cuenta que, en cierta ocasión, Perséfone se encontraba recogiendo flores, en compañía de las hermanas de su padre – Atenea y Artemisa – y de varias ninfas, cuando de repente una enorme grieta se abrió ante sus pies, de donde emergió Hades, dios del Inframundo y hermano de Zeus.

El rapto de su hija, sumió a Deméter en la más profunda de las tristezas y comenzó a vagar por la tierra, arrastrando su pena. Como consecuencia de ello, las cosechas comenzaron a perderse, los campos ya no eran fértiles y una gran hambruna sobrevino entre los súbditos de la tierra. Zeus – de quien se sospechó que era cómplice en el secuestro de su propia hija – se vio atribulado por los sentimientos de Deméter y acudió a Hades para que devolviera a Perséfone. Zeus y Hades acordaron que la joven pasaría un tiempo en el Inframundo y otro junto a su madre. Cada retorno de Perséfone es considerado, por la mitología griega, como el inicio de la primavera.

El rapto de Perséfone

Hades, el temido dios del Inframundo, estaba profundamente enamorado de Perséfone y fue esto lo que motivo que decidiera secuestrar a la doncella. La idea de la complicidad de Zeus en el rapto, según algunos relatos, surge del hecho que quienes acompañaban a Perséfone no hubieran hecho nada para impedir el rapto. Sin embargo, el dios del Olimpo castigó a las ninfas que la acompañaban, convirtiéndolas en sirenas.

Como consecuencia del rapto, la vida sobre la tierra comenzó a morir, debido a la tristeza de Deméter. Las semillas no fructificaban y los campos se volvieron áridos. Deméter era una diosa que se hallaba más vinculada a la tierra que a los placeres del Olimpo, algunos afirman que es una deidad anterior a la propia existencia de esta legión de dioses.

Hades la había convertido en la diosa del Inframundo cuando Zeus, conmovido por la situación que se vivía en la tierra, le pidió a su hermano que permitiera el retorno de la doncella. Hades había logrado que Perséfone comiera semillas de granada y de esta manera quedara “encadenada” al infierno de los muertos, pero acordó con Zeus, que permitiría que ella regresara a la tierra cada cierto tiempo con la promesa de volver al Inframundo.

Vida, muerte y resurrección

Para la mitología griega, la partida de Perséfone significó la muerte de las cosechas, la sequía y la falta de alimentos. A su regreso, la tierra se pobló de flores y de verde. Es por eso que la figura de la hija de Zeus quedó asociada, en cada uno de sus regresos, a la primavera y sus partidas, al inicio del invierno.

Con esta alegoría, la mitología griega ha inmortalizado a Perséfone como una diosa que determina la existencia de las estaciones del año. Mientras la primavera es el renacimiento de la vida, las flores y los pastos y coincide con la llegada periódica de la doncella, cada vez que ésta se retira para retornar junto a Hades al Inframundo, sobreviene la tristeza y los campos se vuelven áridos, comenzando así el invierno.

Más sobre Perséfone

Quienes, en la actualidad, se han dedicado al estudio de las implicancias de la mitología griega, coinciden en señalar que es una diosa de existencia anterior a las creencias de la Antigua Grecia. Perséfone, al igual que Deméter, ya eran adoradas en el período Neolítico y por la civilización minoica, por lo que los científicos creen que el culto a esta diosa de la primavera fue incorporado con el objetivo de no producir un corte abrupto con aquellas creencias que habían precedido a los nuevos conceptos religiosos y mitológicos de los griegos.

Así, el mito de Perséfone ha perdurado hasta nuestros días, marcando de manera definitiva las implicancias que han tenido, para la posteridad, las creencias de civilizaciones anteriores.

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