Druida

Uno de los personajes mágicos dentro de la mitología, es el druida. A nuestros días, la imagen de estos integrantes de la mitología celta ha llegado adornada y edulcorada. Pero se creen que detrás de su aspecto de “viejos sabios” se escondían seres temibles y sanguinarios. Poseedores de una gran capacidad de ejercer la dominación sobre el pueblo celta. Un druida no sólo era un mago, era el responsable de los sacrificios y de revelar los destinos de su pueblo. Las culturas celtas no tenían por tradición dejar su historia por escrito, sólo la transmisión oral permitía conocer sus costumbres. Estas fueron modificándose en la medida que se profundizaba la relación con otras culturas. Por eso es poco lo que llega hasta nuestros días, de la cultura celta, sin que haya sufrido modificaciones.

Druida

¿Qué función cumplía un druida?

En la actualidad, si nos preguntarán qué es un druida, nuestro pensamiento se trasladaría inmediatamente a la imagen de las caricaturas de Astérix donde unos de sus principales personajes era el druida Panoramix. Un personaje bonachón, lleno de sabiduría y siempre dispuesto a ayudar a los demás.

Los druidas, se cree, eran una casta sacerdotal hereditaria. Los rituales de la cultura celta y la relación con sus dioses era su función esencial. Los celtas, al igual que otras culturas politeístas de la época, contaban con un amplio espectro de dioses. Tutatis era el dios de la guerra, Esus el de la tierra y Taranis era el dios de las tormentas, sólo por mencionar algunos de ellos. El druida hablaba siempre en nombre de estos dioses.

No se conoce, a ciencia cierta, cómo eran los rituales celtas, pero se sabe que no construían templos. Las ceremonias – presidida por los druidas – se realizaban en los bosques. Esto posiblemente porque el druida recurría a diferentes hierbas para realizar sus conjuros y pociones.

Los druidas eran relacionados con el muérdago, una planta parásita que crece en los árboles y de la cual se cree que estos personajes mágicos obtenían su poder.

El rito de las 3 muertes

Para el célebre Cicerón, un druida era un ser sabio y sanguinario. Cuando los romanos tomaron conocimiento del ritual de las 3 muertes, supieron que estaban ante seres temibles. Este ritual era realizado para calmar “la ira de los dioses”.

El ritual consistía en el sacrificio de 3 víctimas humanas. Una para cada uno de los dioses: Tutatis, Esus y Taranis. La víctima consagrada a Tutatis era quemada en una pira ceremonial. A Esus se lo veneraba ahorcando a la víctima en los árboles del bosque y por último, el sacrificio consagrado a Taranis, consistía en ahogar a la víctima en un caldero.

Este ritual servía, además, para infundir el pánico y poner de manifiesto el poder que el druida tenía sobre su pueblo.

Los romanos, en su cruzada por conquistar a los pueblos celtas, temían a la magia de los druidas por eso, Julio César había ordenado que todo druida que fuera capturado, debía ser ejecutado inmediatamente para evitar que hiciera uso de su magia y de sus poderes.

Muchos druidas lograron huir a Britania, donde permanecieron hasta la llegada del cristianismo, que se encargó de su total exterminación, por considerarlos seres demoníacos y perversos.

Los bardos y los druidas

El druida tenía en el bardo a su principal aliado. Este personaje secundario de la mitología celta era el responsable de la transmisión oral de las tradiciones de estos pueblos. Con sus cantos, los bardos transmitían de forma sencilla y fácil de aprender, los logros en batalla de los pueblos celtas. Pero también, instruidos por los druidas, eran los responsables de contar historias que aseguraran el linaje y la continuidad hereditaria del druida.

La falta de una tradición escrita, convertía a los bardos en aliados incondicionales del dominio de los druidas en la cultura celta.

La conquista romana sobre la Galia, fue paulatinamente desdibujando la influencia de estos pueblos en los territorios que ocupaban, así el druida fue perdiendo su poder. Perseguidos y exterminados, lo que hoy sabemos de ellos ha llegado hasta nuestros días de manera muy adaptada y posiblemente alejada de la realidad. Mago, hechicero, adivinador, el druida es uno de los personajes más misterioso que podemos encontrar en las páginas de mitos y leyendas.

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