Quimera

La Quimera integra el universo de animales fantásticos de la mitología griega. De hecho, su nombre significa, tanto en griego como en latín, animal fabuloso. La Quimera asolaba a poblaciones enteras, atacando y devorando los rebaños de los campesinos y causaba el pánico entre los pobladores. Su nombre ha perdurado hasta la actualidad, haciendo referencia a todo aquello que resulte fantástico o utópico. También se hace referencia a ciertos procesos de malformación, ocurridos durante la gestación.

Quimera
Thomas Shahan (licencia)

¿Quién era Quimera en la mitología griega?

Según los relatos mitológicos, Quimera era hija de Tifón, un primitivo dios griego, señor de los huracanes y de Equidna, una ninfa monstruosa que poseía un hermoso torso y rostro de mujer y el resto de su cuerpo, el de una temible serpiente.

Quimera era descrita como una monstruosidad que tenía el cuerpo de una cabra, la cola de un dragón o una serpiente y la cabeza de un león. Algunos textos antiguos la representan con 3 cabezas, una de león, la otra de macho cabrío que nacía desde su lomo y la última de dragón que se encontraba en su cola. Pero todos coinciden en señalar que este animal fabuloso escupía fuego por su boca.

Atacaba, robaba y mataba a todo el ganado que se encontraba en las poblaciones de la ciudad de Licia, gobernada en ese entonces por Yóbates.

Belerofonte y Quimera

Cuando el rey Yóbates le encomendó a Belerofonte la misión de acabar con Quimera, su intención, de ninguna manera, era ver el éxito de la misión coronado. Por el contrario, el rey esperaba que el héroe fracasara y pereciera en dicha misión.

Belerofonte, que había aceptado la tarea de matar a Quimera, consultó a un adivino quien le recomendó valerse de los servicios de Pegaso, el caballo alado. Este caballo había nacido de la sangre emanada por Medusa cuando Perseo cortó su cabeza. A esta altura, los dioses, sabiendo que Belerofonte se encaminaba a una trampa mortal, urdida por Yóbates, se decidieron a prestarle ayuda.

Atenea le proporcionó a Belerofonte una brida de oro para que pudiera domar sin problemas a Pegaso. El héroe, encontró al corcel en la Fuente Pirene, en la Acrópolis de Corintio. Ya montado en Pegaso, se dirigió al encuentro de Quimera. Belerofonte, junto a su caballo, sobrevolaron al monstruo al que le lanzó flechas para matarlo, pero los esfuerzos fueron inútiles. Finalmente, elaboró un cuidados plan, para ello colocó una buena cantidad de plomo en la punta de una flecha y apuntó ésta directamente a las fauces de Quimera, quien con su fuego derritió el plomo y cayó muerta.

La quimera
dynamosquito (licencia)

El mito de Quimera en la actualidad

Con toda seguridad podemos argumentar que Quimera representaba un personaje secundario dentro de la mitología griega, pero su mito se ha extendido hasta la actualidad a través del concepto de quimera para denominar distintos aspectos de las actividades humanas.

En las investigaciones genéticas existe un fenómeno que se ha denominado quimerismo – en clara alusión a Quimera – que hace referencia a un desorden genético que consiste en 2 óvulos fecundados por un solo espermatozoide. Estos 2 óvulos se unen pasadas 2 o 3 semanas formando un ser cargado con doble material genético. Si el material genético diera correspondiera a 2 sexos diferentes, el resultado es un ser seudo-hermafrodita. En estos casos se habla de seres quiméricos.

En literatura el uso del término quimera está relacionado con los fantástico o utópico. Algo imposible de alcanzar. Se habla de sueños quiméricos a aquellos que se consideran difíciles de lograr o de cumplir.

En la corriente literaria conocida como realismo mágico, magistralmente representada por Gabriel García Márquez, el término quimera es utilizado para reconocer la esperanza, aquella que surge sin bases de sustentación. Algo que puede verse en numerosos personajes, profundamente soñadores, en las obras de García Márquez.

También los paleontólogos han hablado de quimera, al referirse a restos fósiles que están compuestos por ejemplares de distintas especies. Dado que en un primer momento se creyó que correspondían a una sola especie, se refirieron a ellos como quimeras.

De esta manera vemos como Quimera, al igual que otros personajes de la mitología griega, que, si bien no destacan por su participación principal, sí han legado a nuestro presente su impronta.

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