La Siguanaba

En El Salvador, Costa Rica y Guatemala, así como en otros países de Centroamérica, es común escuchar a los campesinos relatar historias sobre la aparición de La Siguanaba. Un ser espectral que vaga por los campos, persiguiendo hombres trasnochados, ebrios, infieles y mujeriegos. Si bien cada país tiene su propia versión de esta leyenda rural, en todas existen elementos comunes que la han convertido en una parte importante de las tradiciones de cada uno de esos pueblos, desde hace cientos de años.

La Siguanaba

Cuando se aparece La Siguanaba

Los diversos relatos populares hacen referencia a la existencia en los campos, junto a lagos y arroyos de una mujer, vestida con un camisón casi transparente. Algunos aseguran haberla visto bañándose en el río, otros lavando ropa. Pero todos, a la distancia aseguran que se trata de una mujer de una figura hermosa y atractiva. Su vestimenta deja traslucir a una mujer semidesnuda, con una figura muy atractiva, por la cual los hombres se sienten atraídos.

Cuando algún trasnochado o infiel camina por los campos, esta hermosa mujer los seduce y los invita a acercarse. A medida que los incautos se acercan a ella, pueden ver que sus largos cabellos cubren su rostro, pero cuando están a una distancia muy cercana, La Siguanaba deja ver horrendo rostro de caballo.

En algunos países dicen que las víctimas de La Siguanaba, mueren de un susto al ver su espantoso rostro espectral. En otros, aseguran que la mujer los atrapa y se arroja junto a su víctima a un barranco, provocándole la muerte.

La Siguanaba puede adoptar la apariencia de una madre adorable y de esta manera atrae a niños que caminan solos por el campo. Ella los llama y cuando los pequeños se acercan y ella se deja ver con su rostro desfigurado y maligno. Cuenta la leyenda que al momento que La Siguanaba toca a los niños, éstos se vuelven locos y terminan vagando sin rumbo por los campos.

El origen de la leyenda de La Siguanaba

En El Salvador cuentan que el hijo de Tlaloc – una divinidad de la agricultura – se enamoró de una mujer llamada Sihuahuet que quiere decir mujer hermosa. De esa relación, nació un hijo, pero Sihuahuet se comportaba como una mala madre, dejando al niño solo por largos ratos, para yacer con su amante.

Cuando el dios Tlaloc supo lo que estaba sucediendo, tomó la decisión de castigar a la mujer y la transformó en La Sihuanaba, que significa mujer horrible. La Siguanaba sería condenada por siempre a vagar por los campos y causar espanto a todos aquellos que se le cruzaran.

Dicen que, en su pena, la mujer busca deseperadamente a su hijo, conocido como el Cipitio, a quien le fue otorgada la juventud eterna por parte de Tlaloc.

La defensa contra La Siguanaba

El imaginario popular de los campesinos, asegura que, para protegerse del penoso destino de ser atrapado por La Siguanaba, y no perder el alma, debe morderse una medallita o una cruz y encomendarse a dios.

Otra forma de evitar caer en las manos de este espectro es acercarse a ella lo más posible, sin perder la cordura y tirarse al suelo boca abajo, luego estirar el brazo y con la mano halar el pelo de La Siguanaba. Esto causa el pánico de la mujer que, finalmente, ella sola se arroja al barranco.

La Siguanaba en Costa Rica

En Costa Rica, se la conoce con el nombre de Cegua. En el ambiente rural de este país, la Cegua se presenta como na espectro de mujer, de lejos de una gran belleza, pero de cerca con la cara que representa una cabeza de caballo muerto y en descomposición. Las tradiciones populares costarricenses, aseguran que La Siguanaba local, presenta la particularidad que suele aparecerse entre las manadas de caballos y a veces montada en uno de ellos. Otros relatan que han visto a este personaje, con la apariencia de un niño perdido que cuando logra captar la atención de un adulto, se transforma en la horrorosa Cegua.

La leyenda en Guatemala

La versión guatemalteca de La Siguanaba, relata que puede verse al espectro de una mujer hermosa, lavándose el cabello a las orillas de los ríos, utilizando un guacal – especie de vasija fabricada con el árbol del mismo nombre – recubierto en oro y peinándose con un peine del mismo metal precioso. La Siguanaba se les aparece por las noches a todos aquellos hombres infieles, a manera de castigo.

Las leyendas de mujeres espectrales, cuyas vidas han estado marcadas por la infidelidad y las tragedias amorosas, recorren prácticamente todos los países de Latinoamérica. Leyendas como la de La Siguanaba se cree, han sido utilizadas para imponer ciertas pautas de comportamiento, sobre todo entre las poblaciones más alejadas de la influencia de los preceptos morales dictados las creencias religiosas.

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